Respuesta corta
Un contrato White Label debe cubrir seis cosas que casi nunca están en una cotización: no competencia sobre tus clientes durante la relación y un plazo después; confidencialidad de doble capa, que proteja la información del cliente y también el hecho mismo de la subcontratación; propiedad del trabajo entregado, que debe quedar en tu agencia o en tu cliente según lo pactado; niveles de servicio con tiempos de respuesta ante incidentes, no solo plazos de entrega; canal de comunicación exclusivo a través de tu agencia; y un plan de salida que defina qué se entrega y en cuánto tiempo si la relación termina. Esta última es la que más se omite y la que más cara sale.
¿Por qué el plan de salida es la cláusula más importante?
Porque es la única que se necesita justo cuando la relación ya se deterioró. Un partner con el que todo va bien entrega lo que le pidas; uno con el que la relación terminó mal negocia, y sin cláusula no tienes nada que exigir.
Debe especificar qué se entrega —código, diseños, documentación, accesos—, en qué formato y en cuántos días.
¿Cómo se prueba a un partner sin arriesgar una cuenta?
Con un proyecto real pequeño y con fecha, no con una prueba artificial. Lo que hay que observar no es si el entregable quedó bien, sino cómo se comportaron cuando algo salió mal, porque en un proyecto real siempre sale algo mal.