¿Cómo se calcula el costo hora de una persona?

Una aproximación razonable es tomar el costo total anual del empleado —salario más prestaciones y carga— y dividirlo entre unas 1.900 horas laborales al año. Ese número suele quedar entre un 40% y un 55% por encima del salario nominal por hora.

Si prefieres una estimación rápida, usa el salario mensual dividido entre 160 y súmale un 45%. Lo importante no es la precisión decimal: es no usar el salario neto, que subestima el costo real de forma sistemática.

¿Por qué el resultado suele parecer exagerado?

Porque el trabajo repetitivo se percibe en fragmentos y se paga en agregado. Nadie siente que copiar datos entre dos sistemas sea un problema cuando toma quince minutos; a lo largo de un año, esos quince minutos diarios de tres personas son más de 180 horas.

Ese es exactamente el motivo por el que las automatizaciones más rentables no son las espectaculares, sino las aburridas: atacan tareas que nadie defiende porque nadie las había medido.

¿Qué porcentaje de una tarea se puede automatizar de verdad?

Depende del tipo de trabajo. Las tareas de trasiego de datos entre sistemas se automatizan casi por completo. Las que exigen criterio en casos ambiguos se automatizan parcialmente: el sistema resuelve la mayoría y deriva el resto a una persona.

Como referencia conservadora para una primera estimación, un 60% es un supuesto prudente en tareas de datos y un 30% en tareas que requieren juicio. Es preferible quedarse corto: una automatización que rinde más de lo previsto no genera conversaciones incómodas.

¿Y si el ahorro no se traduce en menos nómina?

Normalmente no lo hace, y conviene decirlo con claridad. El retorno de automatizar rara vez es despedir gente: es que las mismas personas dediquen esas horas a trabajo que sí requiere criterio.

Por eso la cifra que arroja esta calculadora se lee mejor como capacidad liberada que como ahorro contable. En Articod Digital Lab la usamos para priorizar qué automatizar primero, no para justificar recortes.